Cuando
un lugar de consumo es socialmente positivo, se debe en gran parte a su
arquitectura. La pizzería San Remo, con poco presupuesto —porque se nota—, es uno de esos ejemplos.
Es una
casa remodelada a la que su ubicación entre la Plaza Mayor y la avenida
Pacífico le ayuda bastante; primer punto. No se interviene demasiado en lo
existente ni tampoco hace tanta alharaca para existir; segundo punto.
Se abre
a sus dos frentes conteniendo en ese transcurso ‘sub-espacios’ que a simple vista
no se prevén como tales, pero que funcionalmente generan momentos distintos. Eso es bueno. La
solución visual en cuanto a color e iluminación pudo ser mejor: menos luz y más
fuerza cromática, por ejemplo. El azul está bien, el color blanco deja dudas. Con
todo, es un recurso positivo: acompaña bien a los detalles de mobiliario y de
acabado, que tampoco son genialidades, pero que se presentan adecuados para lo
que se requiere, y a veces para detenerse en ellos.
7/10
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| Pizzería San Remo (Agosto de 2018) Fotos: I.R. |




