domingo, 29 de julio de 2018

Edificio Notaría Trebejo


El edificio se retira para que los carros puedan estacionarse dentro del terreno. En ese trance se crea un muro lateral de siete metros de alto para colocar el logo institucional entre plantas de plástico. Esto hace que el edificio pueda reconocerse con cierta holgura desde la avenida Pacífico. Un poco, al menos.

El edificio no es solo una Notaría, en los pisos superiores vive el notario, pero no se nota. Y no se nota porque la serie de artilugios fachadísticos no lo permiten. La suma de estructura metálica revestida de cartón, las planchas de metal agujereado y pintado con poco gusto, el vidrio oscuro y estampado, todo, hacen que el edificio tenga insinuaciones industriales y comerciales (de querer tapar ventanas y otras cosas más), mas nunca residenciales. Ni un ademán. Puede ser mérito del proyectista, una simple omisión o la guillotina del cliente.

El edificio no es nada nuevo, solo tiene la cara rara, plástica y rara.

3/10


Edificio Notaría Trebejo Peña (Junio de 2018) Foto: I.R.

miércoles, 18 de julio de 2018

Centro de Convenciones Uladech


Enmarcar ventanas, desordenar ventanas, desfasar muros, cada elemento siempre de un color distinto, este último y sus acompañantes dependiendo de cuestiones institucionales. Es la fórmula básica de un taller párvulo de diseño arquitectónico.

Ventanas espejadas, de todos los tamaños y por todos lados; sabrá Dios para qué. Hacia el lado externo del auditorio (que en verdad es una sala de usos múltiples) se colocan grandes ventanas –o mamparas– con balcones de los que se deduce existen tres pisos cuando en la práctica no los hay. Es un edificio algo cómico, engañoso, uno de oficinas, un multifamiliar mutilado y con tumores, varias cosas menos lo que es.

Alguna buena intención de fin contextual tiene ese techo que va creciendo hacia el interior de la manzana… pero ahí se queda: en lo que pudo ser.

2/10


Centro de Convenciones Uladech. Foto: Internet

domingo, 8 de julio de 2018

Edificio Magán


Parece que quiere más, o al menos que tiene mayores aspiraciones que sus vecinos. El volumen vertical, donde están la escalera y el ascensor (porque se notan), flanquea la esquina haciendo que el retiro sea imperceptible. Tiene distintas alturas, lo que ralentiza (un poco no más) saber el total de pisos que tiene. Esto no es ni bueno ni malo, es irrelevante.

Las aspiraciones de las que se hablaba están concentradas en lo que un proyectista suele asumir como el principal argumento para hacer a un edificio interesante: el tratamiento de la fachada. Hay por aquí una costumbre visible que no siempre es certera: recargar con formas, materiales y texturas los frentes para obtener un mejor producto como demostrando mayor capacidad de dominio expresivo, o algo así.

No se logra. El edificio no dice nada. Se queda con la palabra en la boca.

3/10


Edificio Magán (Mayo de 2018) Foto: I.R.