miércoles, 27 de junio de 2018

Una casa en la esquina de la Plaza de Armas


Existe una casa en el centro de Chimbote por la cual no parece pasar el tiempo. Durante las décadas que lleva encima, su arquitectura no ha sufrido cambios sustanciales, por lo que sin pretenderlo permanece como miembro del imaginario del casco urbano de la ciudad. Parte de esto se debe a su encierro. Este, aunque prejuiciosamente pareciera negativo, es necesario para que la vivienda siga existiendo. Está y no está, como cualquier hecho urbano pertinente.

De cerca es solo una esquina cercada más. De lejos es una casa 'típica' de indicios modernos para una zona residencial de densidad baja. En suma: líneas racionales, colores y revestimientos sobrios que en la parte superior de la esquina se retiran para generar un vacío (terraza) y hacer de la esquina algo menos abrupto.

No debería estar en ese lugar, ni siquiera el uso pertenece ya a ese sitio... pero estando en él, le hace bien.

Es un tranquilo objeto entre tanto bullicio visual. Una solución para cualquier tiempo.


8/10



Casa en la esquina de la Plaza de Armas (Junio de 2018) Fotos: S.C.

domingo, 17 de junio de 2018

La Granja Linda (Plaza Mayor)


En el primer piso el retiro del edificio permite tener un área de transición útil: como estando en la calle pero no tanto, como estando en el edificio pero tampoco tanto.

La función es una sola: mirar a la Plaza. Para eso, el segundo piso va adelantándose unos pocos pasos hasta llegar a la altura de la vereda mientras se va alejando del ingreso.

Es una novedad que un edificio comercial opte por las dos características anteriores y no por lanzarse un metro sobre la vía pública, como dicta la mala costumbre peruana.

El tercer piso es una terraza. El observar directamente a la Plaza y sin vidrio de por medio, convierte a este lugar en atractivo. El tener un edificio ‘abierto’ y con movimiento humano al que se puede observar desde la Plaza, convierte a esta última en un espacio con un poco más de vida nocturna, cosa que no se consigue, hasta ahora, en el resto de edificaciones que rodean la Plaza. Todas, torpes y autosuficientes, se aíslan en su uso.

En este caso el pecado de las demás vuelven santa a esta poco pretenciosa pollería… y eso no está mal.

7/10

Pollería La Granja Linda (Mayo de 2018) Foto: I.R.


miércoles, 6 de junio de 2018

Platillos voladores






Si de buenas intenciones se pudiera vivir otra sería nuestra historia.

Habrá que creer –porque no nos queda de otra– que colocar de cabeza esqueletos de árboles de navidad en la Plaza de Armas de Chimbote nace de una buena intención y no de una ocurrencia.

La justificación: iluminar. De pronto la plaza siempre estuvo algo oscura; está bien, justificación válida. La solución, por otro lado y por donde se le mire, una demostración de notable carencia de sentido común.

Son estructuras grotescas, feas y visiblemente improvisadas. Basta mirar la base para notar que algo no fue pensado íntegramente. Es claro que los parantes que soportan el anillo superior, que a su vez sostienen las luminarias, fueron planteados sin criterio ni compositivo ni paisajístico. Se opaca la desordenada vegetación con un andamiaje chocante que poco favor le hace a la plaza cuando es de día. De noche la historia puede ser otra. Son cómplices la fuerte iluminación y la oscuridad que mucho soporta y bastante oculta.

Hay que agradecer –eso sí– que no se cayó en el pésimo gusto de pintar las estructuras con los ‘colores municipales’, como nos tienen acostumbrados los servidores públicos en cuanto objeto o edificio (público) aparece en la ciudad.

¿La luz? cumple, es buena. Más allá de iluminar la plaza no hay aporte alguno. Son varios tubos poco más que mal unidos y de apariencia pasajera. Un absurdo que se vería mejor en una losa deportiva, en un cerro con antenas o como armatostes para castillos de fiesta patronal.


Ojalá no caigan pronto… no sobre alguien.

4/10


 


Plaza de Armas de Chimbote (Abril de 2018) Fotos: I.R.