Enmarcar ventanas, desordenar ventanas, desfasar muros, cada elemento siempre de un color distinto, este último y sus acompañantes dependiendo de cuestiones institucionales. Es la fórmula básica de un taller párvulo de diseño arquitectónico.
Ventanas
espejadas, de todos los tamaños y por todos lados; sabrá Dios para qué. Hacia el lado externo del auditorio
(que en verdad es una sala de usos múltiples) se colocan grandes ventanas –o mamparas– con
balcones de los que se deduce existen tres pisos cuando en la práctica no los hay. Es un
edificio algo cómico, engañoso, uno de oficinas, un multifamiliar mutilado y con tumores,
varias cosas menos lo que es.
Alguna
buena intención de fin contextual tiene ese techo que va creciendo hacia el
interior de la manzana… pero ahí se queda: en lo que pudo ser.
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| Centro de Convenciones Uladech. Foto: Internet |

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