El
retiro de la iglesia (que no es mérito solo de ella) es el mayor aporte del
conjunto. Más que ser estacionamiento y espacio de reunión procesional permite
que la iglesia se lea de lejos y que no sea un edificio más; de hecho, es parte
de la lógica de los edificios religiosos.
Los
muros de la avenida Pacífico que se conectan con la cruz le dan ligereza al
objeto, lo que hace que en su concepción se distinga de alguna otra. La ‘cúpula’ que
compone el total del lugar desde fuera es tímida, por dentro es imponente.
Se lee
como iglesia... como una iglesia de segunda mitad del siglo XX. La
correspondencia con el tiempo y el espacio siempre es un mérito para la
arquitectura, y este edificio lo consigue.
7/10
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| Iglesia Sagrado Corazón (Junio de 2018) Foto: I.R. |


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